
Recientes estudios avalan los efectos terapéuticos de los aceites esenciales de frutos y plantas. Así, algunos potencian la memoria, facilitan el sueño, combaten las infecciones, el dolor... El aceite esencial de un vegetal aromático muy usado en la cocina, el tomillo, posee un potente efecto antiinflamatorio. Reduce en un 75 % los niveles de la enzima ciclooxigenasa 2, relacionada con inflamaciones agudas o crónicas y el cáncer, y que provoca hinchazón, dolor y fiebre. Los científicos han comprobado que el efecto se debe al carvacrol, un compuesto químico muy similar en su mecanismo de acción al ya famosoresveratrol de las uvas y el vino tinto, bautizado como el elixir de la juventud.
Por su parte, para dormir a pierna suelta hay un remedio bienoliente que funciona mejor que contar ovejas: respirar esencia de jazmín. El biólogo Hanns Hatt y sus colegas de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, en Alemania, han descubierto que el embriagador aroma de esta flor causa una acción similar a la de los fármacos sedantes y anestésicos usados para combatir la ansiedad y el insomnio, y su efecto sería hasta cinco veces más potente que el de los barbitúricos.
No obstante, los expertos también advierten de los posibles efectos secundarios de losremedios naturales basados en los aceites esenciales y, sobre todo, de que no son sustitutos de los tratamientos médicos.













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